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  • ¿Una guardería bilingüe para mi hijo? Lo que dice la ciencia.

    Cada vez más familias se plantean inscribir a sus hijos en guarderías bilingües. Esta decisión suele ir acompañada de entusiasmo, pero también de dudas legítimas: ¿beneficia el bilingüismo al desarrollo cerebral y cognitivo? ¿Podría generar confusión? ¿Qué implicaciones tiene a nivel emocional y social?

    La evidencia científica actual no solo desmonta muchos de los mitos comunes, sino que también muestra que, bajo ciertas condiciones, la exposición temprana a dos lenguas puede ser una experiencia enriquecedora en múltiples planos. A continuación, se revisan los principales argumentos.

    1. ¿Y si en casa hablamos solo una lengua?

    Una de las preocupaciones más frecuentes entre las familias es que, si el entorno familiar no es bilingüe, el niño no podrá adquirir bien ambas lenguas. Sin embargo, el estudio de Place y Hoff (2011) encontró que no es necesario que ambos idiomas estén presentes en casa para poder desarrollar competencias bilingües sólidas. Lo fundamental es que el niño reciba una exposición suficiente, rica y constante a la segunda lengua en contextos sociales significativos, como puede ser una guardería.

    2. ¿Puede perjudicar a niños con trastornos del desarrollo?

    Contrario a antiguas creencias, la literatura actual no muestra que el bilingüismo tenga efectos negativos en niños con trastornos del desarrollo. Por ejemplo, en el caso del trastorno del espectro autista (TEA), el desarrollo cognitivo y lingüístico de los niños bilingües es comparable al de sus pares monolingües (Romero & Uddin, 2021).

    Romero y Uddin (2021) plantean que el bilingüismo podría incluso resultar particularmente beneficioso en contextos donde las funciones ejecutivas* están en desarrollo o se encuentran alteradas, como ocurre en la infancia temprana o en poblaciones clínicas. De forma análoga a lo observado en el envejecimiento y en situaciones de desventaja sociocultural, la exposición a más de una lengua puede potenciar circuitos cerebrales vinculados al control cognitivo, contribuyendo así a mitigar algunas dificultades propias del perfil autista.

    3. ¿Puede influir el bilingüismo en el rendimiento escolar? Todavía no se sabe con certeza. La evidencia disponible es limitada y, en muchos casos, contradictoria. Sin embargo, lo que sí se sabe es que el desarrollo de dos lenguas desde edades tempranas puede estar relacionado con ciertos beneficios cognitivos relevantes para el desempeño académico. Por ejemplo, investigaciones como la realizada por la Universidad de Granada y la Universidad de York han encontrado que los niños bilingües tienden a mostrar una mayor capacidad de memoria de trabajo en comparación con sus pares monolingües, lo que podría facilitar tareas como la comprensión lectora o la resolución de problemas matemáticos (Morales, Calvo, & Bialystok, 2013).
    Aun así, hay que ser cautos: revisiones sistemáticas y metaanálisis recientes muestran resultados mixtos. En muchos casos, no se observan diferencias significativas entre bilingües y monolingües en logros escolares, y los efectos parecen depender de factores como el contexto socioeconómico, la calidad de la enseñanza, la edad de exposición al segundo idioma y el dominio de ambas lenguas (Castro et al., 2025). En definitiva, el bilingüismo no garantiza por sí solo un mejor rendimiento académico, pero tampoco representa una desventaja

    4. ¿Tiene beneficios en el desarrollo cognitivo general?

    En una revisión sistemática reciente, Giovannoli et al. (2020) analizaron 53 estudios que comparaban a niños bilingües y monolingües entre los 5 y 17 años en tareas de funciones ejecutivas. Los resultados mostraron ciertas ventajas del bilingüismo en la inhibición y la flexibilidad cognitiva, pero no se observaron diferencias consistentes en memoria de trabajo. Los autores concluyen que, debido a la heterogeneidad metodológica y al escaso control de variables moduladoras (como el contexto lingüístico, el historial de exposición o las definiciones operativas de bilingüismo) no es posible extraer conclusiones definitivas. Sin embargo, y esto es clave, ningún estudio incluido reportó efectos negativos asociados al bilingüismo temprano, lo que sugiere que, aun en ausencia de beneficios robustos, la exposición a dos lenguas no representa un riesgo para el desarrollo cognitivo (Giovannoli et al., 2020).

    Algunos estudios apuntan a que la edad de adquisición del bilingüismo podría ser un factor clave en la aparición de ventajas cognitivas. Por ejemplo, Kapa y Colombo (2013) compararon a dos grupos de niños bilingües según su edad de exposición a la segunda lengua. Aquellos que habían sido expuestos al bilingüismo antes de los 3 años mostraron mejor desempeño atencional que sus pares monolingües, mientras que los bilingües tardíos no presentaron diferencias significativas. Este hallazgo respalda la hipótesis de que el bilingüismo temprano tiene un mayor potencial para influir positivamente en procesos ejecutivos como la atención sostenida y selectiva.

    5. ¿Qué efectos tiene sobre el cerebro?

    La exposición temprana al bilingüismo modifica la organización cerebral de manera positiva. Estudios de neuroimagen han mostrado que los bilingües simultáneos presentan una mayor densidad de materia gris en áreas frontales, parietales e insulares, así como una conectividad más eficiente entre regiones implicadas en el control del lenguaje, la articulación y la autorregulación (Berken et al., 2016).
    Además, análisis recientes con más de 7.000 niños (Xu et al., 2024) han identificado diferencias estructurales en regiones subcorticales como el putamen, el tálamo y el globo pálido entre niños bilingües y monolingües, así como correlaciones positivas entre estas regiones y el rendimiento lingüístico.

    6. ¿Existe un momento ideal para comenzar?

    La infancia temprana representa una ventana crítica de adquisición. Estudios como los de Johnson y Newport (1989) demuestran que aprender un segundo idioma antes de los 7 años se asocia con una mayor probabilidad de alcanzar una competencia nativa, mientras que, a partir de esa edad, el rendimiento gramatical tiende a disminuir progresivamente.

    7. Hay efectos de la exposición lingüística temprana a largo plazo?

    Uno de los estudios más sólidos sobre los efectos duraderos del bilingüismo temprano, incluso cuando se interrumpe la exposición, fue realizado por Choi, Broersma y Cutler (2017). En este trabajo, los investigadores analizaron si adultos adoptados internacionalmente desde Corea del Sur, que habían dejado de estar expuestos al coreano en la infancia temprana, conservaban algún tipo de sensibilidad fonológica al idioma.

    El estudio incluyó a 29 adultos neerlandeses (edad media: 32 años) que fueron adoptados entre los 3 meses y los 5 años y 10 meses por familias monolingües neerlandesas. Ninguno de ellos volvió a aprender coreano tras la adopción ni lo utilizaba en su vida cotidiana. A modo de comparación, se incluyó un grupo control de 29 adultos monolingües neerlandeses, emparejados en edad, nivel educativo y exposición cultural, que tampoco habían aprendido coreano.

    El experimento consistió en enseñar a ambos grupos a distinguir contrastes fonológicos del idioma coreano (sonidos que no existen en neerlandés), mediante una tarea de percepción auditiva. A pesar de no tener recuerdos conscientes del idioma ni contacto posterior, los adoptados aprendieron estos sonidos de forma más rápida y precisa que el grupo control. Este efecto fue más pronunciado en aquellos que habían sido adoptados a una edad más avanzada, lo que sugiere una relación entre la duración de la exposición temprana y la persistencia de la sensibilidad fonológica.

    Estos hallazgos aportan evidencia directa de que el cerebro infantil registra y conserva trazas lingüísticas incluso sin mantenimiento activo del idioma, y que estas huellas pueden facilitar el reaprendizaje posterior. El estudio respalda la idea de que iniciar el aprendizaje de un segundo idioma en la primera infancia puede tener beneficios duraderos, aunque el idioma no se mantenga de forma activa a lo largo del desarrollo.

    Conclusión

    El bilingüismo temprano no es una fórmula mágica ni una garantía automática de ventajas escolares. Pero en un entorno educativo bien diseñado —con personal capacitado, materiales adecuados y un enfoque lúdico y afectivo— puede convertirse en una experiencia enriquecedora que potencie el desarrollo lingüístico, cognitivo, emocional y social de los niños.

    *Las funciones ejecutivas son como el “sistema de control” del cerebro: nos ayudan a planificar lo que vamos a hacer, concentrarnos en una tarea, resistir impulsos, cambiar de estrategia si algo no funciona y manejar nuestras emociones. Son habilidades clave para aprender, resolver problemas y convivir con los demás desde la infancia.

    Berken, J. A., et al. (2016). Early bilingualism, language attainment, and brain development. Neuropsychologia, 98, 220–227. McGill University+3haskinslabs.org+3ScienceDirect+3

    Castro DC, Franco-Jenkins X, Chaparro-Moreno LJ. The Effects of Dual Language Education on Young Bilingual Children’s Learning: A Systematic Review of Research. Education Sciences. 2025; 15(3):312. https://doi.org/10.3390/educsci15030312

    Choi, J., Broersma, M., & Cutler, A. (2017). Early phonology revealed by international adoptees’ birth language retention. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America114(28), 7307–7312. https://doi.org/10.1073/pnas.1706405114

    Giovannoli, J., et al. (2020). The impact of bilingualism on executive functions in children and adolescents: A systematic review based on the PRISMA method. Frontiers in Psychology, 11, 574789. ResearchGate+1Frontiers+1

    Johnson, J. S., & Newport, E. L. (1989). Critical period effects in second language learning: The influence of maturational state on the acquisition of English as a second language. Cognitive Psychology, 21(1), 60–99. Dr. Ron Martinez+6Wiley Online Library+6Wikipedia+6

    Kapa, L. L., & Colombo, J. (2013). Attentional control in early and later bilingual children. Cognitive Development, 28(3), 233–246. PMC+5CoLab+5Semantic Scholar+5

    Morales, J., Calvo, A., & Bialystok, E. (2013). Working memory development in monolingual and bilingual children. Journal of experimental child psychology114(2), 187–202. https://doi.org/10.1016/j.jecp.2012.09.002

    Xu, Y., Nguyen, M. V. H., Vaughn, K. A., Archila-Suerte, P., & Hernandez, A. E. (2024). Subcortical volume and language proficiency in bilinguals and monolinguals: A structural MRI study. Brain and language259, 105494. https://doi.org/10.1016/j.bandl.2024.105494

    Place, S., & Hoff, E. (2011). Properties of dual language exposure that influence 2-year-olds’ bilingual proficiency. Child development82(6), 1834–1849. https://doi.org/10.1111/j.1467-8624.2011.01660.x

    Romero, C., & Uddin, L. Q. (2021). Bilingualism, Executive Function, and the Brain: Implications for Autism. Neurobiology of language (Cambridge, Mass.)2(4), 513–531. https://doi.org/10.1162/nol_a_00057

    Evelyn Schürer
    Psicóloga y profesora de idiomas en Mi Primera Teacher by Phiteca.
    11 mayo 2025